Estudios alertan sobre la desaparición del 40% de los insectos que conocemos, entre los más afectados encontramos a los lepidópteros, himenópteros y escarabajos del estiércol. Para muchas personas, esto no tendría que ser importante, pero, ¿qué pasaría si desaparecen los insectos de la tierra?

El entomólogo Edward O Wilson, nos advierte sobre este cataclismo en su obra “la creación” y nos dice que, en primer lugar:

  • La gran mayoría de las plantas con flor dejarían de reproducirse por falta de polinizadores.
  • La mayoría de las plantas herbáceas comenzarían a extinguirse.
  • En ausencia del follaje, de frutos y de insectos, la gran mayoría de las aves y otros vertebrados terrestres seguirían también el camino de la extinción.
  • La falta de rotación del suelo aceleraría el colapso vegetal, pues los insectos y no las lombrices son los agentes principales que mueven y remueven el suelo.
  • Las poblaciones de hongos y bacterias crecerían exponencialmente y alcanzaría un máximo que no disminuiría durante varios años mientras tuvieran restos de vegetales y animales con que alimentarse.
  • Los pastizales polinizados por el viento, así como algunos helechos y coníferas, avanzarían sobre buena parte del terreno deforestado para reducirse después a medida que disminuyera la calidad del suelo.
  • La población humana sobreviviría alimentándose una vez más de granos polinizados por el viento y animales marinos. No obstante, durante la hambruna general de las primeras décadas, se reduciría a una pequeñísima fracción de su nivel anterior. Habría guerras para conseguir el control de recursos cada vez más escasos, grandes sufrimientos y nos precipitaríamos en una barbarie insondable.
  • Desesperados por sobrevivir en un mundo devastado los sobrevivientes elevarían sus plegarias por el retorno de los bichos.

¿Será entonces el declive mundial de la entomofauna el principio del apocalipsis?…

Bibliografía

Wilson, O. E (2006). The Creation: An Appeal to Save Life on Earth. New York, EEUU: W. W. Norton & Company, Inc.